Definir el perd贸n es tan dif铆cil o improbable o inexacto como definir a dios o al diablo.
El perd贸n es un concepto amplio en su definici贸n pero particularmente estrecho cuando lo pasamos por el filtro de nuestra subjetividad.
聽
驴Debe o puede perdonar una madre al asesino de su hijo?
驴Debe o puede perdonar un robado al ladr贸n de sus ahorros o el lastimado al agresor que lo dej贸 lisiado?
驴Debe o puede perdonar el traicionado en su buena fe al traidor de la buena fe ajena?鈥
Y bueno, mil preguntas que obtienen - en mi opini贸n - una 煤nica respuesta: depende.
S铆, depende del tama帽o de la capacidad de sufrir de la v铆ctima. Cuanto mayor sea, menor ser谩 la posibilidad de que perdone (en general las personas no aguantan y caen vencidas ante el borr贸n y cuenta nueva).
Lo interesante es que nuestra capacidad de perdonar o de no perdonar es mutante. Cada situaci贸n puede llevarnos a perdonar o no, seg煤n nuestro estado de esp铆ritu en el momento; el estado de nuestra cuenta en el banco; lo bien o mal que nos vaya en cuestiones de amores; los aplausos o los silbidos que recibamos en nuestro trabajo, y as铆 por delante.
Yo perdono o no. Lo que hoy perdono ma帽ana no lo har茅, y viceversa. Por eso es un tema muy dif铆cil de desarrollar.
Espero que me perdonen por no saber si perdono o si me perdono o si los perdono. Errar es divino, perdonar es humano. Por eso a veces somos dios y a veces somos lo que somos.
Te adelanto una novedad: nuestras fotos 鈥 la .jpg que me mandaste y la copia de la .gif que te envi茅 聽鈥 pasaron la noche juntas.
S铆 - mea culpa, mea m谩xima culpa - inadvertidamente las transfer铆 a la carpeta Temp y hoy no s茅 c贸mo amanecieron en la carpeta 鈥淐onfidencial鈥, y tanto mi rostro cuanto el tuyo reflejaban se帽ales indiscutibles de cansancio, y nuestras miradas avergonzadas eran una prueba 聽irrefutable de lo ocurrido durante la noche.
Indicios incuestionables de lo sucedido: nuestros cabellos despeinados y las ropas arrugadas, como si hubieran sido vestidas apuradamente cuando escucharon mis pasos a medida en que me acercaba a la 鈥渆scena del crimen鈥.
Ambas fotos estaban completamente fuera de foco, contrariando el estado en el que las dejara ayer. Ojeras profundas y una sombra de saciedad estampada en nuestras facciones completaban el cuadro.
La escena reflejaba con fidelidad meridiana el 鈥渄espu茅s鈥 tradicional, delatando en los peque帽os detalles que la batalla fue larga e intensa. Los botones de tu blusa desparramados por los cuatro rincones de casi todos los programas; mis zapatos dentro del archivo de las m煤sicas; tus medias colgando del Outlook Express, y de la pantalla del monitor emanaba un fuerte aroma de perfume virtual, del tipo que despierta todos los sentidos y atiza todos los deseos.
Al mirar todo eso record茅 que durante la noche escuch茅 聽ruidos producidos en la habitaci贸n donde tengo la computadora, los cuales, mezclados con mi somnolienta imaginaci贸n, me 鈥渁ctivaron鈥. S铆, sonidos conocidos, onomatopeyas que sin necesidad de traducci贸n relataban todos los detalles de lo que estaba ocurriendo.
A煤n resuenan en mi memoria los ecos de una voz femenina recitando lo que parec铆a ser un poema envuelto en l谩grimas y suspiros, y de una voz masculina declamando susurros suaves, incomprensibles y excitados.
En fin, aunque me encontraba en ese territorio indefinido en el que ni se est谩 dormido ni se est谩 despierto, 聽tuve la sensaci贸n de que algo estaba sucediendo, porque en ese estar despierto aunque durmiendo me sent铆 tenso, pero la verdad sea dicha, como sentirme tenso era una sensaci贸n gratificante, dej茅 que el nirvana continuase, cerrando a煤n m谩s los ojos y 鈥渁briendo鈥 lo m谩s que pude los o铆dos.
Sumergido en la oscuridad total de mi cuarto adivinaba 鈥 o imaginaba - las caricias que se intercambiaban en la otra habitaci贸n, dentro del monitor. Los besos descompactados, los labios maximizados, las caricias retocadas, el espasmo amplificado.
Bueno鈥 Cuando el despertador me introdujo de nuevo en la realidad, lo primero que pens茅 es que seguramente tu foto hab铆a seducido a mi imaginaci贸n, generando unas ganas de, un querer que, y pensando en esas cosas fui a ducharme, y despu茅s a desayunarme, y luego a buscar el correo de 鈥渃arne y hueso鈥, y finalmente vine a ver si hab铆a llegado alguna carta electr贸nica que no fuera una cuenta o una invitaci贸n a probar una nueva versi贸n de Viagra o la f贸rmula que por unos pocos d贸lares permite aumentar en muchos cent铆metros el tama帽o de mi 鈥淓go鈥.
Fue entonces 鈥 como te dije 鈥 que encontr茅 las fotos en el suelo de la carpeta, manchadas me imagino de qu茅, y desenfocadas me imagino por qu茅.
Es por todo lo dicho, pero principalmente para intentar demostrarte la seriedad de mis intenciones, que te cuento que al ver las fotograf铆as en tal estado 鈥 y luego de haber recuperado la tranquilidad y el equilibrio emocional perdidos cuando descubr铆聽 el abuso cometido por la m铆a 鈥 activ茅 los botones correspondientes y ampliando la imagen hasta ocupar toda la pantalla recompuse todos los detalles, desarrugando tu ropa, peinando tus cabellos, vistiendo tus piernas con un nuevo par de medias made in Photoshop, configurando el brillo justo de tus ojos, borrando las ojeras y eliminando los hematomas de tu pescuezo, y antes de archivarlas en la carpeta adecuada contempl茅 todos los bites y kilobites de tu imagen 鈥 uno por uno 鈥 y no pude dejar de imaginar el abuso sufrido por tu .jpg, y al comprender la osad铆a brutal de la versi贸n .gif de m铆 mismo, casi enloquec铆 de odio de mi foto. De rabia de mi foto. De envidia de mi foto.
La verdad es que a m铆 esos inventos de la tecnolog铆a para controlar al hombre no me sorprenden ni me asustan, habida cuenta la experiencia acumulada sobre el tema que todos nosotros cargamos en nuestra mochila.
El chip de la educaci贸n y la cultura, que nos programa para gustar y desgustar, para juzgar sin titubear, para construir y destruir, todo seg煤n los c谩nones establecidos por los mandamases de la Historia.
El chip de la ideolog铆a, que como el chip de los dogmas y de la f茅 nos amortaja entre un par de verdades indiscutibles e insuperables, coartando nuestra libertad de comparar para poder elegir.
El chip de la libertad, que a ejemplo del de la tiran铆a, nos impide ejercer el libre albedr铆o.
El chip del chip, que nos ense帽a a adorar al chip hijo como si fuera el padre de todos los milagros.
Y as铆 sucesivamente, hasta que el chip diga 隆basta! y apague la luz de la raz贸n.
Sobre ese tema tambi茅n escrib铆 algo sugerido por el chip de la curiosidad que llevo plantado en alg煤n lugar desconocido de alg煤n chip oculto en alg煤n rinconcito de no s茅 d贸nde de m铆 mismo:
HOMO CIBERNETICUS
Es un secreto a voces que el 煤tero cibern茅tico cobija algunos prototipos embrionarios de ciertos especimenes de agentes del sinsentido que act煤an en la red de forma inc贸gnita, disfrazados de inocentes poetas o de honrados fabricantes de felicidad sint茅tica, dedic谩ndose de hecho a la innoble tarea de alfombrar con teoremas indemostrables y ecuaciones inexplicables el camino que conduce al callej贸n sin salida de un futuro gris谩ceo en el cual dejaremos de pensar para apenas obedecer, y renunciaremos a ser para apenas estar.
Lo que m谩s se har谩 notar en ese ma帽ana que toca el timbre de nuestras vidas es que la computadora dejar谩 de ser un ap茅ndice 煤til y necesario del ser humano, ya que ese homo cada vez menos sapiens habr谩 claudicado ante el desarrollo tecnol贸gico y renunciado a desempe帽ar el papel de amo y se帽or de s铆 mismo que protagoniza actualmente, transform谩ndose por acci贸n inducci贸n y omisi贸n en una mera extensi贸n de la m谩quina, y 茅sta, en un gesto de agradecimiento por esa rendici贸n incruenta del ser de carne y hueso, eliminar谩 de la vida de su nuevo s煤bdito - con apenas pulsar la tecla “Borrar” - todas las dudas, esperanzas, sue帽os y devaneos que aniden en su registro sensitivo.
A partir del momento de la capitulaci贸n, al nuevo esclavo le bastar谩 un simple abrir y cerrar de programa para ser adiestrado sobre lo que pueda y deba decir; sobre cu谩ndo debe hacerlo; sobre qui茅n es el que manda aqu铆; sobre por qu茅 obedecer sin chistar, y principalmente, sobre c贸mo y cu谩ndo memorizar el libro, el discurso, el cuento, la consigna o el poema virtual que ella le indicar谩 como lectura obligatoria.
Despu茅s de recibido el download del libro o cuento o consigna o discurso o poema virtual,le ser谩 transmitido por correo electr贸nico cifrado el comentario oficial sobre el sentido de dicho libro, discurso, cuento, consigna o poema virtual, as铆 como tambi茅n una sinopsis en formato .txt del perfil de todos los personajes importantes, y, como no podr铆a faltar, una moraleja que resuma en pocas palabras lo que deber谩 archivar en su memoria y comentar sobre el tema. Conclu铆do dicho proceso, la computadora lo desconectar谩 hasta que lo necesite para continuar educ谩ndolo en las artes de la vida cibern茅tica.
Los pocos que nos opongamos a esa tiran铆a “megab谩itica” (desde ya meincluyo)seremos internados en centros de reeducaci贸n financiados con el 0,7% de los ingresos netos de Microsoft, y los que no queramos o no podamos adaptarnos al nuevo modus vivendi seremos enclaustrados en la Base de Guant谩namo para que cumplamos all铆 la condena de vivir enjaulados en min煤sculos archivos zip hasta que el Comando General de los analistas de sistemas del r茅gimen juzgue que nuestra peligrosidad social ha sido erradicada y sustituida por una obediencia sin preguntas ni fisuras.
Lo 煤nico que ellos olvidan al intentar programar cient铆ficamente la mundializaci贸n de la obediencia, es que a ejemplo de lo que siempre ocurri贸 a lo largo de la Historia, los mandamases de turno podr谩n impedir que la gente se mueva, que se mire, que act煤e, que conteste, que discuta, que proteste, que combata, que conspire, que acuse y se defienda, pero no somos pocos los que sabemos a ciencia cierta que no existe ni se inventar谩 programa intern茅tico ni futuro cibern茅tico o password indescifrable que impida a los que no nos arrodillemos el pleno ejercicio del derecho de pensar por cuenta propia, y est谩 comprobado que ese instinto de supervivencia es un virus letal que tarde o temprano atacar谩 y destruir谩 los fundamentos del sistema del pensamiento 煤nico, porque a la postre descubriremos un modus operandi que nos permita actuar desde la inamovilidad perpetua a la que hayamos sido condenados y as铆 lograr inyectar una sobredosis de humanidad en las arterias del c贸digo del programa que transforma personas en n煤meros y computadoras en armas de destrucci贸n masiva.
Cuando eso ocurra - y que nadie dude que tarde o temprano ocurrir谩 - volveremos a ser los arquitectos de nuestra vida; los directores de nuestra orquesta; los amos y se帽ores de nuestros fracasos; los artesanos de nuestro futuro.
Conf铆o plenamente que en el mundo que emerja de los escombros del presente volveremos a ser felices para siempre, y color铆n colora… XPTO… BZZZ… XHJR… 1000110111000 110011 1100 10111010 SU PASSWORD… KAPUT….
聽
隆ATENC… ATENCI… ATENCI脫N!
Mensaje codificado del programador ideol贸gico.
Asunto: OPERACI脫N SILENCIO EN LA NOCHE
脡xito absoluto. Intrusi贸n completada. Transmitiendo desde la computadora infectada. Virus human铆stico identificado como siendo del tipo Bruno Kampel y similares (virus subversivo de m谩xima peligrosidad que ataca el sistema nervioso central de la Teor铆a Fundamental Del Pensamiento 脷nico, provocando da帽os directos, laterales y colaterales irreparables tanto para la rob贸tica y la inform谩tica cuanto para los ide贸logos del silencio everente).
El insurgente opuso feroz resistencia pero fue capturado vivo. Encarcelado en carpeta de m谩xima seguridad. Desactivada su dial茅ctica y anestesiada su percepci贸n sensorial. Compactado su libre albedr铆o. Minimizados sus efectos secundarios.
Transferido por conducto codificado al Ministerio de Defensa del Mundo Intern茅tico para estudio y posible descubrimiento y manufacturaci贸n de un antivirus eficaz que neutralice su capacidad de pensar, razonar, discernir, entender y concluir.
Una negritud, una tormenta, un gris cansado. Una ventana amordazada. El eco del odio opacando el futuro. Una reum谩tica verdad arrodillada. Una venganza reciclable. Un fracaso acaso pagano, acaso divino, acaso un zarpazo.
Dos verdades a medias. La esperanza encarcelada en sendas celdas.聽 Una bomba pol铆glota firma solemnemente la hipoteca del ma帽ana. Una mirada bizca de destrucci贸n masiva eructa consignas manchadas de intolerancia. Unos muertos inocentes y otros vivos bien culpables. Tres tigres de p贸lvora afilan sus u帽as colaterales, mientras seiscientos ocho motivos para que la paz sea posible agonizan por decreto sin pena ni gloria. Una desverg眉enza indomable. Un Oriente Medio partido al medio y dos pueblos en pedazos. Una regi贸n, tres religiones, mil desencuentros. Y no hay vuelta que darle. Dios no existe, dir铆a el susodicho si existiera.
Como siempre, mueren inocentes por serlo y mandan los culpables por igual motivo. En todos los idiomas. En todos los canales. Siempre habr谩 quien patrocine la guerra, quien glorifique la muerte, quien aproveche la sangre. Siempre faltar谩n voces que griten la verdad y manos que aplaudan la esperanza.聽 Y as铆 son las cosas, porque as铆 lo quiere cada uno de los mandamases del Apocalipsis de turno. Sangre que te quiero sangre, gritan los necios mientras disparan sin piedad ni punter铆a sus r谩fagas de adjetivos descalificativos.聽
La realidad me puede, y entonces, borracho de desesperanza, lloro consignas impotentes que discursan l谩grimas que riegan sin pena ni gloria las ra铆ces de un sue帽o milenario que palpita en mi memoria.
No nos pudieron siglos de persecuciones. No nos derrotaron ni la Inquisici贸n ni los pogromos ni la segregaci贸n ni el genocidio ni la intolerancia de nuestros vecinos.
Los 煤nicos capaces de derrotarnos somos nosotros mismos, si no aunamos fuerzas, si no unificamos discursos, si no nos aceptamos con todos los matices que nos diferencian como personas y nos caracterizan como pueblo.
Que nadie tenga la menor sombra de duda: O sumamos, o sonamos.
El oscurantismo聽 religioso聽 y聽 la聽 prepotencia militar son聽 dos peligros铆simas minas de destrucci贸n masiva que -聽 disfrazadas bajo聽 la聽 piel聽 aterciopelada聽 del聽 amor a Dios o a la Patria -聽 esperan聽聽 ansiosas el momento de ser聽 pisadas por聽 gente聽 como nosotros,聽 que聽 lo聽 煤nico que聽 pide聽 y聽 quiere es poder caminar en paz”.
Lamento informarles que seg煤n las 煤ltimas noticias y declaraciones extraoficiales recogidas junto a las fuentes m谩s cre铆bles e incre铆bles, Noel (a quien algunos llaman de Santa Claus o de San Nicol谩s) y los reyes magos est谩n pensando y pesando seriamente la posibilidad de no aparecer como de costumbre la noche del 24 de diciembre uno y el 6 de enero los otros para tocar el timbre del arbolito de navidad o para abrir la puerta de los zapatos de los ni帽os cristianos, porque los pobres no esconden que tienen pura y simplemente miedo de venir.聽
聽
Seg煤n lo declarado por esas mismas fuentes, Noel y los tres reyes saben que si aparecieran聽como de costumbre correr铆an el riesgo de ser sitiados dentro de los territorios ocupados 聽por el ej茅rcito israel铆, y acusados de componer una temible c茅lula terrorista.
聽
Tambi茅n saben que si no fueran sitiados y decidieran visitar a los cristianos de Yaffa, en Tel-Aviv, el trineo de Santa Claus y los camellos 煤ltimo modelo de los reyes magos podr铆an volar por los aires por obra de un suicida palestino que se hubiera infiltrado clandestinamente en una de las bolsas de los regalos.
聽
Y ellos saben tambi茅n - y muy bien sabido - que si aparecieran por Washington ciertamente ser铆an deportados a Guant谩namo sin que ni siquiera les dejaran abrir la boca para justificar su presencia en los Estados Unidos sin estar en posesi贸n de la visa obligatoria, ni mucho menos para intentar probar que los fusiles y las ametralladoras de pl谩stico encontradas por la CIA dentro de las grandes bolsas que cargaban en sus espaldas no constituyen una amenaza contra el gran, inteligente, culto y admirable pueblo norteamericano.
聽
Pap谩 Noel y Melchor, Gaspar y Baltasar, tampoco desconocen el hecho de que si se les ocurriera poner los pies en R铆o de Janeiro o San Pablo, en Montevideo o La Paz, en Bogot谩 o en Ciudad de M茅xico, en Asunci贸n o Caracas, en un abrir y cerrar de ojos estar铆an sin su ropa, sin los regalos,聽 el trineo ser铆a contrabandeado para el Paraguay y los camellos junto con los ciervos ser铆an sacrificados para con ellos intentar enga帽ar al hambre y al desempleo que insiste en decir la 煤ltima palabra en esos lugares.
聽
Los pobres magos y el gordito de la barba blanca tambi茅n est谩n absolutamente seguros de lo que les ocurrir铆a si mostraran la puntita de la nariz en Espa帽a: ser铆an rechazados en la frontera por no ser ciudadanos de uno de los pa铆ses que componen la Comunidad Europea, o de alg煤n otro habitado por cristianos blancos o nipones ricos o capitalistas de todos los tama帽os y colores, y al pobre de Baltasar lo tirar铆an directamente al estrecho, por negro, por pobre y por extranjero.
聽
驴Y qu茅 decir si aparecieran en Argentina?… A ellos no les cabe la menor duda de que en menos de lo que canta un gallo ser铆an v铆ctimas de un secuestro rel谩mpago cuyo rescate ser铆a abonado por la Embajada del Vaticano.
聽
Entonces, ni qu茅 hablar si decidieran darse una vueltita por Irak… Bush y Cia. inmediatamente los acusar铆an de ser miembros de la c煤pula de Al-Qaeda y de llevar dentro de la doble joroba de los camellos y de la bolsa de Herr Nicol谩s, terribles armas biol贸gicas de destrucci贸n masiva, hecho que inmediatamente ser铆a confirmado a la CNN y a la cadena Fox por fuentes absolutamente an贸nimas.聽聽
聽
Y si tuvieran la idea de aparecer en 脕frica o en el interior de Am茅rica Latina… 驴se imaginan?.. Ellos s铆 saben muy bien que no tendr铆an coraje de mirar dentro de los ojos de los que un poco m谩s tarde morir谩n de hambre, ni de escuchar los p谩lidos quejidos de los ni帽os que unos minutos despu茅s morir谩n de sed, ni mirar en el fondo de los ojos vidriosos o fijar la mirada sobre los labios deshidratados de los que ya murieron de hambre o no resistieron a la sed.
聽
Y si ellos…
聽
Bueno… la lista que recib铆 es realmente muy larga. Creo que para muestra sirve un bot贸n. Lo que s铆… si recibo nuevas informaciones prometo cont谩rselas en vivo y en directo.
聽
Un saludo desde el dobladillo de un a帽o que sabe que tiene los d铆as contados.
La muerte. Punto final. No cielo no infierno. No reencarnaci贸n o purgatorio. Como las hojas del 谩rbol. Como el deceso de un perro. Borr贸n sin cuenta nueva. El fin definitivo de una rosa o mariposa o de una hermosa dama es la muerte que es la madre de la nada. Como antes de la vida. Nada por aqu铆, nada por all谩. Despu茅s apenas los olores a, los ecos de, los sabores sabiendo a pasado, y sanseacab贸. Morir es demostrar el teorema de la vida.
Reci茅n en los dos 煤ltimos meses hab铆a asimilado la situaci贸n sui g茅neris en la que se encontraba. A decir verdad y para su descargo, durante los meses anteriores estuvo tan ocupada con asuntos tremendamente vitales para su persona que no le hab铆a sobrado tiempo para comprobar que se encontraba ante una verdadera encrucijada.
La se帽al de alarma son贸 cuando finalmente entendi贸 que para su madre ella no pasaba de ser un simple聽objeto sin voluntad propia.
S铆. A su madre no le bastaba con obligarla a comer lo que a ella se le antojaba, sino que tambi茅n la forzaba a escuchar esas m煤sicas horribles que a ella le gustaban, e ir a dormir a la hora que ella 聽decid铆a En fin, un verdadero estado de esclavitud. Y todo ocurr铆a porque su madre se aprovechaba del hecho de que ella no era una persona adulta e independiente.聽聽
Era una sensaci贸n de impotencia que se adue帽aba de todo su ser, ya que no sab铆a como terminar con ese r茅gimen de “libertad vigilada” en el que su madre la manten铆a.
Particularmente molesta la dejaba la man铆a de聽su madre de planear su futuro, como si ella no tuviera nada que decir al respecto. Era suficiente que apareciera cualquier visita para que su madre empezara: que estudiar铆a ingenier铆a, y que cursar铆a el M谩ster en Massachusetts, y que esto y que lo otro y 聽que lo dem谩s, y as铆 segu铆a hasta que la visita se marchara.
Y as铆 fue viviendo todos esos meses, con su libertad restringida y sufriendo en silencio, buscando desesperadamente una soluci贸n que la liberase, ya que sab铆a que no aguantar铆a por mucho tiempo m谩s.
Una ma帽ana - cuando ya estaba casi resignada a aceptar su triste destino - escuch贸 los gritos de su madre pidiendo聽por favor que聽llamaran por tel茅fono al servicio de ambulancias porque se sent铆a muy mal. En menos de diez minutos la ambulancia lleg贸 y toda la 聽familia parti贸 hacia el hospital. 聽
Durante el camino, mientras la ambulancia volaba por las calles como vuelan todas las ambulancias, adopt贸 una decisi贸n que - as铆 pensaba - le facilitar铆a el camino para poder ser la due帽a de s铆 misma, para poder decidir qu茅 hacer, cu谩ndo hacerlo, c贸mo hacerlo, ya que se vive una sola vida y no es justo no aprovecharla al gusto de uno.
Entre sacud贸n y sacud贸n, entre curva y curva, se prometi贸 que聽聽 a partir de ese mismo d铆a dejar铆a que su madre pensara que es ella la que manda, la que decide, la que elige, la que planea, pero usando mucho聽tacto para no herirla, har铆a lo que ella misma decidiera, eligiera, planeara.
Cuando su madre viniera con aquello de “隆Carmi帽a, haz esto! 隆Carmi帽a ponte la blusa amarilla! 隆Carmi帽a, a las diez en casa! 隆Carmi帽a, a estudiar Ingenier铆a!”, ella responder铆a a todo “s铆 mam谩”, y har铆a lo que bien entendiera…
As铆 transcurri贸 el viaje mientras la idea salvadora iba tomando cuerpo y forma, hasta que la ambulancia finalmente lleg贸 al hospital y Paloma fue inmediatamente atendida por el m茅dico de turno, quien al comprobar la urgencia del caso orden贸 su inmediato ingreso.
Y all谩 se fue Paloma, viajando en una camilla, hasta que se perdi贸 de vista聽 atr谩s de una puerta, de la misma puerta por la cual, menos de media hora despu茅s, aparec铆a el rostro sonriente de una enfermera 聽anunciando a todos 聽que el parto fuera normal y que Carmi帽a naci贸 sin cualquier contratiempo.
Sus piernas聽se聽abrazaron al temblor de mis vaivenes, y mi sudor bautiz贸聽la piel de gallina de聽sus senos. Mi聽lengua聽 bailote贸 al comp谩s聽 de su lujuria, y聽su lascivia聽 acarici贸 la rigidez de聽mi deseo.聽聽 A galope de las horas que miraban de reojo el toma y daca,聽聽nos brindamos sin palabras, nos tuvimos sin fronteras, prometimos y juramos, penetramos y salimos, procuramos y encontramos, y encendidos聽 explotamos. Desde las bambalinas del nirvana, el amanecer dej贸 caer聽 su tel贸n sobre nuestros cuerpos exhaustos,聽 poniendo punto final聽a la funci贸n de gala de nuestra noche de amor.
La soledad es la Capital del silencio y el pa铆s donde habitan todas las ausencias. Es una ciudad poblada de calles que no terminan, de esquinas que no se cruzan, de nubes que siempre llueven, de humanos que no se entienden, de extraviados que no se hallan, y siempre que nos dejamos hipnotizar por sus silencios inmortales y sus respuestas sin preguntas, resbalamos hacia las entrelineas de nuestra angustia existencial, porque nos transformamos en mero palco en el que el miedo a tener miedo de estar solos puede m谩s que el deseo de no estarlo; y el silencio que nos proh铆be vocalizar lo que pensamos y sentimos habla m谩s fuerte que la necesidad de esgrimir sonoramente la palabra; y el temor reverencial que el callar y temblar nos impone es m谩s fuerte que las ganas de gritar de alegr铆a y temblar de emoci贸n con que so帽amos.
He muerto de amor m谩s de dos veces. De dolor ni s茅 muy bien sacar la cuenta. De cansancio cosech茅 no menos de tres muertes semanales. De miedo fallec铆 puntualmente los mi茅rcoles y viernes. De alegr铆a no muchas pero han sido muertes bienvenidas. De rabia tantas que mejor es olvidarlo, y de arrepentimiento menos de las muchas merecidas.
聽
Para justificar la simetr铆a con que la vida escribe sus sentencias, tambi茅n he resucitado del fracaso con un par de lecciones aprendidas, y al dolor lo cur茅 con un poco de esperanza, y al temor lo asust茅 con un par de carcajadas, y a la alegr铆a logr茅 desenterrarla antes que exhalara su 煤ltimo suspiro.
聽
Estoy harto de tanto morir y renacer. De tanto llorar para aprender a re铆r. De tanto dolor para volver a esperar. De tanto odiar para saber perdonar.
聽
驴Ser谩 eso la vida?… 驴Ser谩 eso la muerte? 驴Ser谩 el nacer un resultado del morir? Ser谩 el terminar la piedra fundamental del empezar? 驴Ser谩 todo eso o viceversa?
聽
El que sepa la respuesta por favor que hable ahora o calle para siempre.
No s茅 qu茅 decir. Ni c贸mo hacerlo. No lo s茅. Ni s茅 si saber es mejor. Sisaber es poder. Si saber es querer.
Tengo un nudo en la garganta que es la c谩rcel de mis d铆as, que es la penaque me acosa, que es la letra de este tango que yo bailo en mis recuerdos yla le帽a de este fuego que me incendia la memoria.
驴Qu茅 decir?… 驴C贸mo hacerlo?… si no hay vuelta que darle a este nudo malparido que no afloja ni se olvida que es un nudo en la garganta.
Espero sinceramente que ninguna de mis utop铆as se realice. Aunque parezca cosa de locos, pienso que la 煤nica forma que existe para que la utop铆a siga respirando, es alej谩ndola de la realidad, porque 茅sta transforma manos en pu帽os cerrados en un santiam茅n; corrompe principios y valores en menos de lo que canta un gallo; obliga a la esperanza a aceptar al pragmatismo como due帽o y se帽or de la verdad de turno. O sea, la utop铆a sufre una metamorfosis sutil que la transforma en la ant铆tesis de s铆 misma.
聽
Los sue帽os, sue帽os son, y por eso pertenecen al mundo de las utop铆as. Sacarlos a pasear por las anchas avenidas de la realidad es una temeridad que no me permito practicar con los m铆os.
聽
Aprend铆 en carne propia que la realidad marchita todo lo que toca, arruga todo lo que agarra, mientras que la utop铆a es inmortal y siempre joven. Como la felicidad, a la que conviene mucho m谩s buscarla que encontrarla, porque la b煤squeda es esperanza, y el encuentro el inicio del anticl铆max.
聽
Ojala los hechos pudieran probarme que estoy equivocado…
Cuando 茅ramos ni帽os nos ense帽aban a creer ciegamente en los cuentos de hadas, en monstruos peligrosos, en brujas traicioneras, en un pap谩 Noel pilotando su extraordinario trineo convertible, en un dios de la bondad, en la infalibilidad de los diez mandamientos y en la f茅 ciega en nuestros semejantes.
As铆 pasamos la infancia, hasta que los a帽os - sin piedad ni decencia, sin perd贸n ni verg眉enza - hicieron subir el tel贸n, dando comienzo a la funci贸n de gala de la vida, en la cual quedaron expuestas las patas de palo de nuestras ilusiones infantiles y de nuestras verdades infalibles. Era la se帽al que nos indicaba que nos hici茅ramos adultos y que deb铆amos archivar para siempre la mala costumbre de mirar el lado oculto de la luna y suspender nuestras discusiones est茅riles con los p谩jaros y nuestras charlas matutinas con las hormigas, quedando definitivamente prohibida la presencia de las utop铆as infantiles en nuestro cotidiano ejercicio de envejecer.
Entonces, ya como adultos y para no perder la cordura, inventamos otros s铆mbolos m谩gicos a los cuales nos agarramos con las u帽as y los dientes de nuestro instinto de supervivencia para intentar seguir flotando sobre las agitadas aguas del mar del tiempo.
A las hadas de otrora las transformamos por arte de magia en los cantores y actores famosos de hoy; los monstruos y los dragones se convirtieron en comunistas o terroristas o imperialistas que nos amenazan desde los balcones de los principales titulares de la prensa; las brujas malvadas se transformaron en suegras o ex-esposas; el duende amable, el fantasma amigo y el hada madrina cambiaron sus nombres para Visa, Diner’s y Mastercard; pap谩 Noel se cort贸 la barba, se puso traje y corbata, cambi贸 su trineo por un descapotable s煤per sport y apareci贸 disfrazado de gerente de cr茅dito; los diez mandamientos sufrieron una brutal metamorfosis y pasaron a ser los diez pagar茅s de la hipoteca, y todo eso ocurri贸 sin que ni siquiera nos hayamos dado cuenta que est谩bamos hundidos definitivamente en la dura y 谩spera realidad desde el momento en que el peso de la verdad hizo que nuestra inocencia naufragara en el turbulento r铆o de la vida.
No cabe la menor duda que podr铆a seguir hablando del fin definitivo de las ilusiones, de la p茅rdida irrecuperable de la inocencia, de la total falta de credibilidad de las leyendas, pero prefiero parar por aqu铆 antes que los malos esp铆ritus de las tinieblas - que son lectores habituales de todo lo que escribo - manden un ej茅rcito de luci茅rnagas armadas para obligarme a rectificar lo dicho hasta aqu铆.
Eso ya ocurri贸 una vez, cuando el drag贸n del castillo de Al铆 Bab谩 me amenaz贸 dici茅ndome que si yo no declaraba p煤blicamente que 茅l exist铆a, mandar铆a dos hechiceras que trabajan en el gobierno a visitar a todos mis lectores en el medio de la noche.
Bueno, ya me voy, antes que aparezca el fantasma de la 贸pera. 隆Shazam!…
Siempre pasa lo mismo. Mientras el tiempo se聽deja embaucar y acepta vestirse con el traje de hiedra que los a帽os dibujan en la piel de la memoria, y聽 los argumentos hasta ayer valederos se聽llenan de agujeros incoloros,聽y las leyes聽en cuyo nombre hacemos o dejamos de hacer se declaran聽en huelga hasta que la muerte las vindique,聽y el horizonte sucumbe bajo el peso聽inmortal del silencio reverente de los sabios los poetas y聽 los dioses, la 煤nica respuesta que聽forjamos es mirar de reojo para otro lado como si fu茅ramos luci茅rnagas ciegas repletas de met谩foras colgantes en las pupilas.
Siempre ocurre lo mismo. Mientras jugamos a pensar que debemos聽pensar聽y a proyectar聽lo que nunca haremos y a suponer lo que聽jam谩s comprobaremos,聽la realidad cae herida de muerte, y su agon铆a no acepta聽ni caricias anest茅sicas ni promesas alcanforadas, y a remolque de聽fracasos聽multiuso defenestramos atl茅ticos deseos de futuro, y ancorados en tierra firme naufragamos como apenas corresponde聽a los buenos marineros.
Siempre que el amor se apersona en la puerta entreabierta de un instante m谩gico聽pidiendo permiso para volar por los aires cual mariposa de destrucci贸n masiva,聽los atentos ojos del聽pr贸jimo聽resplandecen聽de envidia lujuriosa mientras elucubran guerras santas contra el temblor de un par de labios ajenos聽que se buscan y contra el calor de dos cuerpos que se tocan y se tocan y se tocan.
Siempre. Siempre. Siempre somos nada m谩s y nada menos que聽autores materiales y tambi茅n intelectuales de聽todas nuestras dudas y de todos聽nuestros fallos y de聽todas nuestras muertes. Criminales y v铆ctimas de nuestros delitos es lo 煤nico que somos, aunque siempre siempre y siempre, los otros son聽quienes pagan gran parte de la cuenta.
…Deseo que la verdad sea la madre de todas las palabras.
Que la esperanza sea el motor de los proyectos.
Que la alegr铆a sea el premio de todas las victorias.
Que la solidaridad sea la c谩rcel del ego铆smo.
Que el ma帽ana sea el resultado de nuestras apuestas.
Que la fortaleza sea el ant铆doto de los fracasos
Que el empezar de nuevo sea la respuesta al desconsuelo
Que pase lo que pase y se haga lo que se haga y cueste lo que cueste, seamos los garantes de nuestros principios, el reflejo de nuestros valores, el producto de nuestros ayeres.
Que seamos m谩s felices de lo que merezcamos y mucho menos infelices de lo que corresponda.
He sido apenas un testigo presencial del crimen. La madrugada miraba sin pesta帽ear el incesto cometido por segundos y minutos hijos de una misma hora, mientras la orquesta no tocaba ning煤n vals acompa帽ando al obstinado latir del tictac de la guada帽a.
En un rinc贸n de un rinc贸n un grito contenido jugaba al escondite como si all铆 no pasara nada, y una pregunta sin fondo no esperaba su respuesta porque un mariscal del sinsentido ordenaba en todos los canales la rendici贸n incondicional de la verdad y sus compinches.
Llov铆a sobre el lecho en que dorm铆a bien desnuda la esperanza, y una pulmon铆a sin empleo buscaba con denuedo la complicidad de un estornudo que impidiera al silencio cantar sus fechor铆as, y desde el cielo raso tej铆an aplaudiendo las ara帽as de otros tiempos a pesar del hipo que la risa les causaba.
Desde el despertador la hora siete me cantaba las cuarenta invit谩ndome a empezar a bordar un nuevo d铆a. Acept茅 el envite y despu茅s, mientras enjabonaba mis dudas en la ducha, los restos inmortales de la noche se escapaban no s茅 c贸mo supongo que intentando encontrar el escondrijo del crep煤sculo.
Sr. Juez: Protesto mi inocencia ante la absurda acusaci贸n que me imputa la violaci贸n y el posterior asesinato a sangre fr铆a de la noche antes aludida, ya que no soy jefe ni patr贸n de las horas que se marchan, sino una v铆ctima m谩s de ese atropello con que el tiempo se entretiene.
Ruego a Su Se帽or铆a que a las pruebas se remita y me exonere de una vez por todas de esa injusta acusaci贸n, devolvi茅ndome el valor y el derecho de poder seguir usando las noches por venir como nido de mi cansancio y colch贸n de mis insomnios鈥.
Esta es mi 煤nica verdad.
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Resumen de la Sentencia:
Habida cuenta鈥 blablablablablabla鈥, determino que In dubio pro reo. Arch铆vese y s谩lvese quien pueda.