A LOS SEÑORES DE TODAS LAS GUERRAS

Ξ December 3rd, 2007 | → 1 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

“Cuando  sembramos  bombas y  no  semillas, germinan muertos y no flores.

Cuando  vivir  es  el  pretexto  para  matar, o morir  sin  motivo es  el  precio de  vivir,  los  inocentes  riegan  con  su  sangre  los  jardines  donde florecen las  victorias militares.

El oscurantismo  religioso  y  la  prepotencia militar son  dos peligrosísimas minas de destrucción masiva que -  disfrazadas bajo  la  piel  aterciopelada  del  amor a Dios o a la Patria -  esperan   ansiosas el momento de ser  pisadas por  gente  como nosotros,  que  lo  único que  pide  y  quiere es poder caminar en paz”.

 

Bruno Kampel

 

NEGOCIOS BANCARIOS

Ξ December 3rd, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

No sé si veré la luz del día en el que mis poemas se transformen en carne y hueso, en ojo y beso, en corazón y piel, en cuerpo y alma.

Mientras tanto, voy al Banco a depositar un poquito de esperanza, que más no tengo.

 
Bruno Kampel

 

PARA QUIENES FESTEJAN LA NAVIDAD

Ξ December 3rd, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Amigos,

 

 

Lamento informarles que según las últimas noticias y declaraciones extraoficiales recogidas junto a las fuentes más creíbles e increíbles, Noel (a quien algunos llaman de Santa Claus o de San Nicolás) y los reyes magos están pensando y pesando seriamente la posibilidad de no aparecer como de costumbre la noche del 24 de diciembre uno y el 6 de enero los otros para tocar el timbre del arbolito de navidad o para abrir la puerta de los zapatos de los niños cristianos, porque los pobres no esconden que tienen pura y simplemente miedo de venir. 

 

Según lo declarado por esas mismas fuentes, Noel y los tres reyes saben que si aparecieran como de costumbre correrían el riesgo de ser sitiados dentro de los territorios ocupados  por el ejército israelí, y acusados de componer una temible célula terrorista.

 

También saben que si no fueran sitiados y decidieran visitar a los cristianos de Yaffa, en Tel-Aviv, el trineo de Santa Claus y los camellos último modelo de los reyes magos podrían volar por los aires por obra de un suicida palestino que se hubiera infiltrado clandestinamente en una de las bolsas de los regalos.

 

Y ellos saben también - y muy bien sabido - que si aparecieran por Washington ciertamente serían deportados a Guantánamo sin que ni siquiera les dejaran abrir la boca para justificar su presencia en los Estados Unidos sin estar en posesión de la visa obligatoria, ni mucho menos para intentar probar que los fusiles y las ametralladoras de plástico encontradas por la CIA dentro de las grandes bolsas que cargaban en sus espaldas no constituyen una amenaza contra el gran, inteligente, culto y admirable pueblo norteamericano.

 

Papá Noel y Melchor, Gaspar y Baltasar, tampoco desconocen el hecho de que si se les ocurriera poner los pies en Río de Janeiro o San Pablo, en Montevideo o La Paz, en Bogotá o en Ciudad de México, en Asunción o Caracas, en un abrir y cerrar de ojos estarían sin su ropa, sin los regalos,  el trineo sería contrabandeado para el Paraguay y los camellos junto con los ciervos serían sacrificados para con ellos intentar engañar al hambre y al desempleo que insiste en decir la última palabra en esos lugares.

 

Los pobres magos y el gordito de la barba blanca también están absolutamente seguros de lo que les ocurriría si mostraran la puntita de la nariz en España: serían rechazados en la frontera por no ser ciudadanos de uno de los países que componen la Comunidad Europea, o de algún otro habitado por cristianos blancos o nipones ricos o capitalistas de todos los tamaños y colores, y al pobre de Baltasar lo tirarían directamente al estrecho, por negro, por pobre y por extranjero.

 

¿Y qué decir si aparecieran en Argentina?… A ellos no les cabe la menor duda de que en menos de lo que canta un gallo serían víctimas de un secuestro relámpago cuyo rescate sería abonado por la Embajada del Vaticano.

 

Entonces, ni qué hablar si decidieran darse una vueltita por Irak… Bush y Cia. inmediatamente los acusarían de ser miembros de la cúpula de Al-Qaeda y de llevar dentro de la doble joroba de los camellos y de la bolsa de Herr Nicolás, terribles armas biológicas de destrucción masiva, hecho que inmediatamente sería confirmado a la CNN y a la cadena Fox por fuentes absolutamente anónimas.  

 

Y si tuvieran la idea de aparecer en África o en el interior de América Latina… ¿se imaginan?.. Ellos sí saben muy bien que no tendrían coraje de mirar dentro de los ojos de los que un poco más tarde morirán de hambre, ni de escuchar los pálidos quejidos de los niños que unos minutos después morirán de sed, ni mirar en el fondo de los ojos vidriosos o fijar la mirada sobre los labios deshidratados de los que ya murieron de hambre o no resistieron a la sed.

 

Y si ellos…

 

Bueno… la lista que recibí es realmente muy larga. Creo que para muestra sirve un botón. Lo que sí… si recibo nuevas informaciones prometo contárselas en vivo y en directo.

 

Un saludo desde el dobladillo de un año que sabe que tiene los días contados.

 

Bruno Kampel

 

REST IN PEACE

Ξ December 3rd, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

La muerte. Punto final. No cielo no infierno. No reencarnación o purgatorio. Como las hojas del árbol. Como el deceso de un perro. Borrón sin cuenta nueva. El fin definitivo de una rosa o mariposa o de una hermosa dama es la muerte que es la madre de la nada. Como antes de la vida. Nada por aquí, nada por allá. Después apenas los olores a, los ecos de, los sabores sabiendo a pasado, y sanseacabó. Morir es demostrar el teorema de la vida.

Bruno Kampel

 

MADRE E HIJA

Ξ August 19th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Recién en los dos últimos meses había asimilado la situación sui géneris en la que se encontraba. A decir verdad y para su descargo, durante los meses anteriores estuvo tan ocupada con asuntos tremendamente vitales para su persona que no le había sobrado tiempo para comprobar que se encontraba ante una verdadera encrucijada.

La señal de alarma sonó cuando finalmente entendió que para su madre ella no pasaba de ser un simple objeto sin voluntad propia.

Sí. A su madre no le bastaba con obligarla a comer lo que a ella se le antojaba, sino que también la forzaba a escuchar esas músicas horribles que a ella le gustaban, e ir a dormir a la hora que ella  decidía En fin, un verdadero estado de esclavitud. Y todo ocurría porque su madre se aprovechaba del hecho de que ella no era una persona adulta e independiente.  

Era una sensación de impotencia que se adueñaba de todo su ser, ya que no sabía como terminar con ese régimen de “libertad vigilada” en el que su madre la mantenía.

Particularmente molesta la dejaba la manía de su madre de planear su futuro, como si ella no tuviera nada que decir al respecto. Era suficiente que apareciera cualquier visita para que su madre empezara: que estudiaría ingeniería, y que cursaría el Máster en Massachusetts, y que esto y que lo otro y  que lo demás, y así seguía hasta que la visita se marchara.

Y así fue viviendo todos esos meses, con su libertad restringida y sufriendo en silencio, buscando desesperadamente una solución que la liberase, ya que sabía que no aguantaría por mucho tiempo más.

Una mañana - cuando ya estaba casi resignada a aceptar su triste destino - escuchó los gritos de su madre pidiendo por favor que llamaran por teléfono al servicio de ambulancias porque se sentía muy mal. En menos de diez minutos la ambulancia llegó y toda la  familia partió hacia el hospital.  

Durante el camino, mientras la ambulancia volaba por las calles como vuelan todas las ambulancias, adoptó una decisión que - así pensaba - le facilitaría el camino para poder ser la dueña de sí misma, para poder decidir qué hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo, ya que se vive una sola vida y no es justo no aprovecharla al gusto de uno.

Entre sacudón y sacudón, entre curva y curva, se prometió que   a partir de ese mismo día dejaría que su madre pensara que es ella la que manda, la que decide, la que elige, la que planea, pero usando mucho tacto para no herirla, haría lo que ella misma decidiera, eligiera, planeara.

Cuando su madre viniera con aquello de “¡Carmiña, haz esto! ¡Carmiña ponte la blusa amarilla! ¡Carmiña, a las diez en casa! ¡Carmiña, a estudiar Ingeniería!”, ella respondería a todo “sí mamá”, y haría lo que bien entendiera…

Así transcurrió el viaje mientras la idea salvadora iba tomando cuerpo y forma, hasta que la ambulancia finalmente llegó al hospital y Paloma fue inmediatamente atendida por el médico de turno, quien al comprobar la urgencia del caso ordenó su inmediato ingreso.

Y allá se fue Paloma, viajando en una camilla, hasta que se perdió de vista  atrás de una puerta, de la misma puerta por la cual, menos de media hora después, aparecía el rostro sonriente de una enfermera  anunciando a todos  que el parto fuera normal y que Carmiña nació sin cualquier contratiempo.

 

 

© Bruno Kampel

 

CUERPO A CUERPO

Ξ August 19th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Sus piernas se abrazaron al temblor de mis vaivenes, y mi sudor bautizó la piel de gallina de sus senos.
Mi lengua  bailoteó al compás  de su lujuria, y su lascivia  acarició la rigidez de mi deseo.  
A galope de las horas que miraban de reojo el toma y daca,  nos brindamos sin palabras, nos tuvimos sin fronteras, prometimos y juramos, penetramos y salimos, procuramos y encontramos, y encendidos  explotamos.
Desde las bambalinas del nirvana, el amanecer dejó caer  su telón sobre nuestros cuerpos exhaustos,  poniendo punto final a la función de gala de nuestra noche de amor.

 

 

© Bruno Kampel

 

 

SOLEDAD EN 146 PALABRAS

Ξ July 26th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

 

 

La soledad es la Capital del silencio y el país donde habitan todas las ausencias. Es una ciudad poblada de calles que no terminan, de esquinas que no se cruzan, de nubes que siempre llueven, de humanos que no se entienden, de extraviados que no se hallan, y siempre que nos dejamos hipnotizar por sus silencios inmortales y sus respuestas sin preguntas, resbalamos hacia las entrelineas de nuestra angustia existencial, porque nos transformamos en mero palco en el que el miedo a tener miedo de estar solos puede más que el deseo de no estarlo; y el silencio que nos prohíbe vocalizar lo que pensamos y sentimos habla más fuerte que la necesidad de esgrimir sonoramente la palabra; y el temor reverencial que el callar y temblar nos impone es más fuerte que las ganas de gritar de alegría y temblar de emoción con que soñamos.


© Bruno Kampel

 

IN MEMORIAM

Ξ July 17th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

He muerto de amor más de dos veces. De dolor ni sé muy bien sacar la cuenta. De cansancio coseché no menos de tres muertes semanales. De miedo fallecí puntualmente los miércoles y viernes. De alegría no muchas pero han sido muertes bienvenidas. De rabia tantas que mejor es olvidarlo, y de arrepentimiento menos de las muchas merecidas.

 

Para justificar la simetría con que la vida escribe sus sentencias, también he resucitado del fracaso con un par de lecciones aprendidas, y al dolor lo curé con un poco de esperanza, y al temor lo asusté con un par de carcajadas, y a la alegría logré desenterrarla antes que exhalara su último suspiro.

 

Estoy harto de tanto morir y renacer. De tanto llorar para aprender a reír. De tanto dolor para volver a esperar. De tanto odiar para saber perdonar.

 

¿Será eso la vida?… ¿Será eso la muerte? ¿Será el nacer un resultado del morir? Será el terminar la piedra fundamental del empezar? ¿Será todo eso o viceversa?

 

El que sepa la respuesta por favor que hable ahora o calle para siempre.

 

© Bruno Kampel

 

NUDO EN LA GARGANTA

Ξ July 17th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

No sé qué decir. Ni cómo hacerlo. No lo sé. Ni sé si saber es mejor. Si saber es poder. Si saber es querer.

Tengo un nudo en la garganta que es la cárcel de mis días, que es la pena que me acosa, que es la letra de este tango que yo bailo en mis recuerdos y la leña de este fuego que me incendia la memoria.

¿Qué decir?… ¿Cómo hacerlo?… si no hay vuelta que darle a este nudo mal parido que no afloja ni se olvida que es un nudo en la garganta.



© Bruno Kampel

 

HABLANDO CON LA PARED

Ξ July 14th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Espero sinceramente que ninguna de mis utopías se realice. Aunque parezca cosa de locos, pienso que la única forma que existe para que la utopía siga respirando, es alejándola de la realidad, porque ésta transforma manos en puños cerrados en un santiamén; corrompe principios y valores en menos de lo que canta un gallo; obliga a la esperanza a aceptar al pragmatismo como dueño y señor de la verdad de turno. O sea, la utopía sufre una metamorfosis sutil que la transforma en la antítesis de sí misma.

 

Los sueños, sueños son, y por eso pertenecen al mundo de las utopías. Sacarlos a pasear por las anchas avenidas de la realidad es una temeridad que no me permito practicar con los míos.

 

Aprendí en carne propia que la realidad marchita todo lo que toca, arruga todo lo que agarra, mientras que la utopía es inmortal y siempre joven. Como la felicidad, a la que conviene mucho más buscarla que encontrarla, porque la búsqueda es esperanza, y el encuentro el inicio del anticlímax.

 

Ojala los hechos pudieran probarme que estoy equivocado…

 

 

© Bruno Kampel

 

EL VERBO PERDONAR

Ξ July 10th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

 

 

Definir el perdón es tan difícil o improbable o inexacto como definir a dios o al diablo.

El perdón es un concepto amplio en su definición pero particularmente estrecho cuando lo pasamos por el filtro de nuestra subjetividad.

 

¿Debe o puede perdonar una madre al asesino de su hijo?

¿Debe o puede perdonar un robado al ladrón de sus ahorros o el lastimado al agresor que lo dejó lisiado?

¿Debe o puede perdonar el traicionado en su buena fe al traidor de la buena fe ajena?…

Y bueno, mil preguntas que obtienen - en mi opinión - una única respuesta: depende.

Sí, depende del tamaño de la capacidad de sufrir de la víctima. Cuanto mayor sea, menor será la posibilidad de que perdone (en general las personas no aguantan y caen vencidas ante el borrón y cuenta nueva).

Lo interesante es que nuestra capacidad de perdonar o de no perdonar es mutante. Cada situación puede llevarnos a perdonar o no, según nuestro estado de espíritu en el momento; el estado de nuestra cuenta en el banco; lo bien o mal que nos vaya en cuestiones de amores; los aplausos o los silbidos que recibamos en nuestro trabajo, y así por delante.

Yo perdono o no. Lo que hoy perdono mañana no lo haré, y viceversa. Por eso es un tema muy difícil de desarrollar.

Espero que me perdonen por no saber si perdono o si me perdono o si los perdono. Errar es divino, perdonar es humano. Por eso a veces somos dios y a veces somos lo que somos.

 

 

© Bruno Kampel

 

JUGANDO A VIVIR ETERNAMENTE

Ξ July 9th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Cuando éramos niños nos enseñaban a creer ciegamente en los cuentos de hadas, en monstruos peligrosos, en brujas traicioneras, en un papá Noel pilotando su extraordinario trineo convertible, en un dios de la bondad, en la infalibilidad de los diez mandamientos y en la fé ciega en nuestros semejantes.

Así pasamos la infancia, hasta que los años - sin piedad ni decencia, sin perdón ni vergüenza - hicieron subir el telón, dando comienzo a la función de gala de la vida, en la cual quedaron expuestas las patas de palo de nuestras ilusiones infantiles y de nuestras verdades infalibles. Era la señal que nos indicaba que nos hiciéramos adultos y que debíamos archivar para siempre la mala costumbre de mirar el lado oculto de la luna y suspender nuestras discusiones estériles con los pájaros y nuestras charlas matutinas con las hormigas, quedando definitivamente prohibida la presencia de las utopías infantiles en nuestro cotidiano ejercicio de envejecer.

Entonces, ya como adultos y para no perder la cordura, inventamos otros símbolos mágicos a los cuales nos agarramos con las uñas y los dientes de nuestro instinto de supervivencia para intentar seguir flotando sobre las agitadas aguas del mar del tiempo.

A las hadas de otrora las transformamos por arte de magia en los cantores y actores famosos de hoy; los monstruos y los dragones se convirtieron en comunistas o terroristas o imperialistas que nos amenazan desde los balcones de los principales titulares de la prensa; las brujas malvadas se transformaron en suegras o ex-esposas; el duende amable, el fantasma amigo y el hada madrina cambiaron sus nombres para Visa, Diner’s y Mastercard; papá Noel se cortó la barba, se puso traje y corbata, cambió su trineo por un descapotable súper sport y apareció disfrazado de gerente de crédito; los diez mandamientos sufrieron una brutal metamorfosis y pasaron a ser los diez pagarés de la hipoteca, y todo eso ocurrió sin que ni siquiera nos hayamos dado cuenta que estábamos hundidos definitivamente en la dura y áspera realidad desde el momento en que el peso de la verdad hizo que nuestra inocencia naufragara en el turbulento río de la vida.

No cabe la menor duda que podría seguir hablando del fin definitivo de las ilusiones, de la pérdida irrecuperable de la inocencia, de la total falta de credibilidad de las leyendas, pero prefiero parar por aquí antes que los malos espíritus de las tinieblas - que son lectores habituales de todo lo que escribo - manden un ejército de luciérnagas armadas para obligarme a rectificar lo dicho hasta aquí.

Eso ya ocurrió una vez, cuando el dragón del castillo de Alí Babá me amenazó diciéndome que si yo no declaraba públicamente que él existía, mandaría dos hechiceras que trabajan en el gobierno a visitar a todos mis lectores en el medio de la noche.

Bueno, ya me voy, antes que aparezca el fantasma de la ópera. ¡Shazam!…

© Bruno Kampel

 

 

 

DÈJÁ VU

Ξ July 8th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Siempre pasa lo mismo. Mientras el tiempo se deja embaucar y acepta vestirse con el traje de hiedra que los años dibujan en la piel de la memoria, y  los argumentos hasta ayer valederos se llenan de agujeros incoloros, y las leyes en cuyo nombre hacemos o dejamos de hacer se declaran en huelga hasta que la muerte las vindique, y el horizonte sucumbe bajo el peso inmortal del silencio reverente de los sabios los poetas y  los dioses, la única respuesta que forjamos es mirar de reojo para otro lado como si fuéramos luciérnagas ciegas repletas de metáforas colgantes en las pupilas.

Siempre ocurre lo mismo. Mientras jugamos a pensar que debemos pensar y a proyectar lo que nunca haremos y a suponer lo que jamás comprobaremos, la realidad cae herida de muerte, y su agonía no acepta ni caricias anestésicas ni promesas alcanforadas, y a remolque de fracasos multiuso defenestramos atléticos deseos de futuro, y ancorados en tierra firme naufragamos como apenas corresponde a los buenos marineros.

Siempre que el amor se apersona en la puerta entreabierta de un instante mágico pidiendo permiso para volar por los aires cual mariposa de destrucción masiva, los atentos ojos del prójimo resplandecen de envidia lujuriosa mientras elucubran guerras santas contra el temblor de un par de labios ajenos que se buscan y contra el calor de dos cuerpos que se tocan y se tocan y se tocan.

Siempre. Siempre. Siempre somos nada más y nada menos que autores materiales y también intelectuales de todas nuestras dudas y de todos nuestros fallos y de todas nuestras muertes. Criminales y víctimas de nuestros delitos es lo único que somos, aunque siempre siempre y siempre, los otros son quienes pagan gran parte de la cuenta.

© Bruno Kampel

 

SINCERAMENTE…

Ξ July 7th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

…Deseo que la verdad sea la madre de todas las palabras.

Que la esperanza sea el motor de los proyectos.

Que la alegría sea el premio de todas las victorias.

Que la solidaridad sea la cárcel del egoísmo.

Que el mañana sea el resultado de nuestras apuestas.

Que la fortaleza sea el antídoto de los fracasos

Que el empezar de nuevo sea la respuesta al desconsuelo

Que pase lo que pase y se haga lo que se haga y cueste lo que cueste, seamos los garantes de nuestros principios, el reflejo de nuestros valores, el producto de nuestros ayeres.

Que seamos más felices de lo que merezcamos y mucho menos infelices de lo que corresponda.

Que la cosecha sea digna de nuestra siembra.

 

 

 

© Bruno Kampel

 

 

CON NOCTURNIDAD Y ALEVOSÍA

Ξ July 7th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

“Sr. Juez:

He sido apenas un testigo presencial del crimen. La madrugada miraba sin pestañear el incesto cometido por segundos y minutos hijos de una misma hora, mientras la orquesta no tocaba ningún vals acompañando al obstinado latir del tictac de la guadaña.

En un rincón de un rincón un grito contenido jugaba al escondite como si allí no pasara nada, y una pregunta sin fondo no esperaba su respuesta porque un mariscal del sinsentido ordenaba en todos los canales la rendición incondicional de la verdad y sus compinches.

Llovía sobre el lecho en que dormía bien desnuda la esperanza, y una pulmonía sin empleo buscaba con denuedo la complicidad de un estornudo que impidiera al silencio cantar sus fechorías, y desde el cielo raso tejían aplaudiendo las arañas de otros tiempos a pesar del hipo que la risa les causaba.

Desde el despertador la hora siete me cantaba las cuarenta invitándome a empezar a bordar un nuevo día. Acepté el envite y después, mientras enjabonaba mis dudas en la ducha, los restos inmortales de la noche se escapaban no sé cómo supongo que intentando encontrar el escondrijo del crepúsculo.

Sr. Juez: Protesto mi inocencia ante la absurda acusación que me imputa la violación y el posterior asesinato a sangre fría de la noche antes aludida, ya que no soy jefe ni patrón de las horas que se marchan, sino una víctima más de ese atropello con que el tiempo se entretiene.

Ruego a Su Señoría que a las pruebas se remita y me exonere de una vez por todas de esa injusta acusación, devolviéndome el valor y el derecho de poder seguir usando las noches por venir como nido de mi cansancio y colchón de mis insomnios”.

Esta es mi única verdad.

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Resumen de la Sentencia:

Habida cuenta… blablablablablabla…, determino que In dubio pro reo. Archívese y sálvese quien pueda.

 

 

 

© Bruno Kampel

 

 

SOLICITADA - SOBRE PESOS Y MEDIDAS

Ξ July 7th, 2007 | → 1 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

 

 

Se ruega encarecidamente a quienes conozcan las respuestas y estén interesados en su divulgación, tengan a bien informar:

 

 

El precio de la paz

La transparencia de la verdad

El grosor de la incertidumbre

La duración del desamor

El peso neto de la felicidad

La consistencia de la palabra

El tamaño de la esperanza

La anchura de la miseria

El espesor de la desvergüenza

El peso bruto del amor

La densidad del fracaso

El perímetro del honor

La superficie de la vida.

La profundidad de la muerte.

 

 

Anticipadamente agradecido, los saluda muy

 

Atte.,

 

 

Bruno Kampel, Suecia

 

 

Nota: No se aceptará ni verborrea de naturaleza política ni consignas o dogmas religiosos.   

 

 

VERSÍCULO CON TORTÍCOLIS

Ξ July 7th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

 

 

El tiempo juzga a los hechos que lo habitan

Sentenciando que no es padre de la infamia sino hijo

Que la bomba no es causa del desafecto que la genera sino su efecto

Que detrás del reloj conspiran religiones vendiendo dioses huérfanos y guerras inteligentes

Que la culata busca y siempre encuentra una mano que la ayude a empuñar su discurso

Que el gatillo siempre dispone de un dedo que lo justifique ante los titiriteros del no va más

Que la bala vuela sin contratiempo y silba su jaque vital y sin fronteras a la muerte

…que altanera sobrevive y suma restando y negando y apestando

que ése es

su único mensaje.

Bruno Kampel

 

CONCAVIDAD CONVEXA Y VICEVERSA

Ξ July 6th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

Curtiendo días
que muelen horas que mueren solas
fecundé años hora a día
noche a verso
todo a nada

y rimando mentiras
lloré carcajadas de papel y verbo
y supe muy bien no decir lo que se debe
como quien apenas recita ráfagas de viento


y de tanto no saber gritar y de tanto no poder decir
curtí días molidos sumé horas perdidas
sucumbí a las caricias de las frases sin sentido
alimentando con dolor el dolor de las preguntas sin respuesta

y después
y después
sí… ¿y después del después?
yo que sé… yo bien sé… ya no sé…
o sí sé… que con hilos de tejer mañanas
y con letras de escribir respuestas
y con ojos de mirar sin miedo
y con versos de decir sintiendo
y con esto y con lo otro y con todo lo que sea
se vuelve se puede se debe empezar a curtir
nuevos días sin manchas
otros años sin trampas
mirando con caricias sin disfraces
bordando elocuencia en el silencio
viviendo eternidad en los instantes
y después maldición y después
volver a encontrarme en el punto final.

Y así sucesivamente. O no…


© Bruno Kampel

 

TEOREMA

Ξ July 6th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

 

Mis manos atentas escuchan su ausencia
que escribe dolores
sobre la piel de gallina de mi espera,
y en los puños cerrados de la angustia
mis ojos abiertos dibujan preguntas silentes.

Bajo la sombra de tres puntos suspensivos
late luminosa una hipótesis de futuro.

© Bruno Kampel

 

 

 

LAS 1001 NOCHES

Ξ July 5th, 2007 | → 0 Comments | ∇ ANTOLOGIA CIBERNÉTICA DE BRUNO KAMPEL |

 

 

 

 

La que más gruñe es la noche mañanera, cuando la luna del mediodía decora el amanecer vespertino y dibuja un silencio de grises fracasos en el parpadeo vital de los relojes, mientras en la arena las horas se hunden como el humo en el ayer, y la verdad desnuda desafina sin palabras sus dolores vitalicios.
¡Tantas noches cada día!…


© Bruno Kampel

 

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LECCION DE VIDA


    Decir

    sin palabras

    amar

    sin comillas

    sufrir

    sin sintaxis

    subrayando

    el gesto

    acentuando

    el tempo

    conjugando

    el resto.

    © Bruno Kampel


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